jueves, 7 de julio de 2016

¿CUÁNTO VALE NUESTRA FAMILIA?

¿CUÁNTO VALE NUESTRA FAMILIA?
Por Carlos Rey.
(15 de mayo: Día Internacional de la Familia)
En su comisaría en Catanduvas, Brasil, Tendrick da Lima tenía ante sí a dos campesinos, Antonio da Luz y Antonio da Rosa, que discutían acaloradamente. El comisario se rascaba la cabeza porque no podía hacerlos entrar en razón. Se trataba de un negocio de compraventa, o de trueque, pero los tocayos no podían ponerse de acuerdo en el precio.
Los dos hombres querían hacer un intercambio de esposas e hijos. Al parecer, ambos estaban cansados de sus respectivas familias y querían hacer un trueque como si se tratara de ovejas o bueyes. Antonio da Luz exigía que Antonio da Rosa le diera, además de su familia, un acordeón para balancear el precio.
El comisario da Lima tuvo que explicarles a los dos interesados que en Brasil estaba prohibida la compraventa de personas, como también el canje de esposas e hijos, aunque no rindiera utilidad alguna. Los dos campesinos se fueron protestando y diciendo que ya no había libertad en el mundo.
A este relato lo pudiéramos calificar de tragicómico, cómico por lo risible del caso, y trágico porque para muchos hombres su esposa y sus hijos son bienes económicos nada más, cifras de pérdida o de ganancia, mercadería que se puede comprar y vender, o hasta esclavos que trabajan por obligación.
Esto se debe a que muchos individuos desconocen el valor de cada ser humano. Y no se trata sólo de personas iletradas. Lamentablemente abundan hombres ricos y hasta con títulos universitarios, capaces de vender a su esposa o alquilar a una hija si con eso hacen un buen negocio u obtienen una buena ventaja social.
¿Y qué decir de los que no van al extremo de tratar de comprar o vender, o siquiera de cambiar a miembros de su familia, pero sí los maltratan como si no tuvieran valor alguno? ¿Acaso cuando se le golpea física, verbal o emocionalmente a una esposa o a un hijo, no se le está tratando también como un perro callejero o una bestia de carga?
¿Qué pensará acerca de esta actitud Dios nuestro Creador, que nos hizo a cada uno como una creación excepcional? A los ojos de Él, todos los seres humanos tenemos un valor inestimable. Como para que no nos quede duda alguna al respecto, el apóstol Pablo nos asegura que el precio de nuestro rescate «no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata, sino con la preciosa sangre de Cristo».1 Es decir, Dios nos considera tan valiosos que envió a su único Hijo Jesucristo al mundo a dar su vida por nosotros. Tanto es así que se ha dicho que si hubiera habido un solo habitante en el mundo de aquel entonces, Cristo habría muerto por esa persona de todos modos.
Ya es hora de que reconozcamos el valor que realmente tenemos. De hacerlo así, le entregaremos a Cristo nuestra vida a fin de que nos cubra con su amor y su protección, y nos recuerde todos los días lo mucho que nos valora.
1         1P 1:18-23. 1:18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata,
1:19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,
1:20 ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros,
1:21 y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios.
1:22 Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro;
1:23 siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.
MANTENIENDO EL CURSO EN EL MATRIMONIO.
Cuando una pareja se une en matrimonio establece un rumbo para su vida!
UN CURSO O RUMBO O PUNTO DE LLAGADA.
Así como una nave establece un rumbo cuando sale de un punto de origen hacia su destino, igualmente los matrimonios establecen un curso o rumbo que les guiará a su destino.
UNA UNIDAD INDISOLUBLE.
Bíblicamente el destino de un matrimonio es que se conviertan en una sola carne, formen una familia y vivan en armonía hasta que la muerte los separe; y tener acceso a la vida celestial. Mt 19:5-6.
SEGUIR LAS INSTRUCCIONES DE DIOS.
Para alcanzar ese destino, todo matrimonio debe seguir las instrucciones del que diseñó la relación y el destino: Dios.
MANTENER UNA SOLA DIRECCIÓN: LA QUE DIOS NOS TRAZÓ
Durante el desarrollo de la vida, el matrimonio va construyendo el camino hacia su destino, frecuentemente con dificultades y obstáculos. Eso es totalmente normal. Así es la vida. Lo importante es que a pesar de todo, mantengamos el curso de nuestra vida y del matrimonio.
UN ENEMIGO EN EL CAMINO QUE QUIERE DESVIARNOS DEL RUMBO.
Nuestro Padre Celestial nos advierte que tenemos también un enemigo que va a tratar de sacarnos del curso hacia nuestro destino. Él le llama el enemigo de nuestras almas. Usando estrategias, asechanzas y tentaciones sobre nuestras debilidades humanas ese enemigo trata constantemente de sacarnos del curso.

Por esa razón debemos mantenernos en el curso, puestos los ojos y el entendimiento sobre las instrucciones de Dios en su palabra la Biblia, para que podamos librarnos de las asechanzas del enemigo y mantener el curso de nuestra vida y nuestro matrimonio.
ES TIEMPO DE REVISAR NUESTRAS ACTITUDES.
Actitudes que nos pueden sacar del curso de nuestras vidas:
ANALICE CADA UNA Y ORE FRENTE AL RETO QUE ELLA TRAE.
1. La debilidad espiritual. Cuando nos aflojamos de nuestra relación personal con Dios, bajamos nuestras defensas y quedamos a expensas de los ataques del enemigo.
2. La desobediencia a los principios de vida del Reino. Si conociendo los principios no los llevamos a la práctica, nos extraviamos y nos confundimos en el propósito de Dios para nuestras vidas.
3. El pasado. Vivir en las ofensas y las circunstancias del pasado frecuentemente conduce a perder el rumbo.
4. La falta de Perdón endurece los corazones y trae ceguera espiritual que nos hace perder el rumbo.
5. La Intolerancia. Es necesario practicar la tolerancia y la humildad para poder mantenernos en el curso.
6. Las malas amistades corrompen las buenas costumbres y nos desvían del rumbo a nuestro destino.
7. El amor al dinero, a los placeres y a las cosas materiales, muy frecuentemente nos desvía hacia otro destino.
Medita con tu cónyuge en estas actitudes que pueden estar afectando el curso de tu vida y de tu matrimonio en detrimento de tu familia y tus generaciones. Tomen decisiones hoy mismo que los libre de desviarse del curso de Dios para ustedes. Si se han desviado, pidan perdón a Dios y pídanle fuerza para tomar las decisiones que sean necesarias para ajustar el rumbo en función del propósito de Dios para ustedes como matrimonio y familia.
MANTENTE EN LOS PRINCIPIOS Y VALORES DEL REINO.
Esfuérzate por mantener el curso de tu vida en obediencia a los principios de vida del Reino y entonces todas las promesas de Dios se cumplirán en tu vida y alcanzarás el propósito para el que fuiste creado.
LO MÁS IMPORTANTE QUE DIOS TE DA: LA FAMILIA
Tú matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado.
CUÍDALO!
Luis y Hannia Fernández
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LOS LÍMITES QUE SE DEBEN ESTABLECER EN EL MATRIMONIO.
Límites En El Matrimonio.
PROTEGIENDO EL HOGAR.
Debe haber ciertos límites en la relación matrimonial, porque son los que lo van a proteger del deterioro.
Estos límites los ha establecido el que diseñó y creo el Matrimonio.
DIOS ESTABLECE LÍMITES EN LA RELACIÓN MATRIMONIAL.
Entre ellos están:
ES NECESARIO PONERLOS EN PRÁCTICA TODOS LOS DÍAS.
1. El Respeto. Este es primer y más importante límite en toda relación humana y especialmente en el Matrimonio; porque si se pierde este límite, la relación puede caer en una onda destructiva. Las faltas de respeto destruyen la confianza y borran las cosas buenas que se hayan hecho. Es normal que tengan diferencias de criterio para tomar decisiones, pero esas diferencias deben manejarlas con respeto, considerando las opiniones del otro como válidas e importantes, igual que las suyas. Entonces exponen sus argumentos, oran pidiéndole sabiduría a Dios y tratan de ceder y ponerse de acuerdo. Si aun así no logran ponerse de acuerdo, busquen alguna ayuda espiritual que les ayude a discernir la situación. Pero nunca traten de imponer su criterio ni de exigir al otro. Eso es una falta de respeto.

2. La Consideración. Este es otro límite importante, que deben tener todos los matrimonios. Tiene que ver con la conciencia del trabajo de cada uno y considerar el esfuerzo que hace el otro. Deben considerarse mutuamente y estar siempre dispuestos a balancear las cargas de trabajo y de la casa. Valorar el trabajo de cada cual.

3. La Fidelidad. Este límite es vital para la estabilidad emocional del Matrimonio. Ambos deben afirmarse constantemente dándose palabras de afirmación hasta que la muerte los separe. Para lograr asegurar a su cónyuge en esta área, es necesario que ambos sientan la libertad de expresar sus sentimientos, sus ideas, sus sueños y anhelos sin que el otro le invalide ni le imponga su propio criterio. La libertad de expresión en el Matrimonio afirma y fortalece la Fidelidad.

4. El Orden de Prioridades. Vivir una vida de obediencia a la palabra de Dios y tener una relación personal con el Señor debe ser la prioridad número 1; luego la atención al cónyuge, después los hijos, después el trabajo, luego los familiares y luego la Iglesia. Este es el orden de prioridades que le da a la familia el marco de estabilidad emocional que necesitan para poder manejar bien las relaciones.

5. La Honestidad. Este límite incluye hablar siempre con la verdad, honesta y transparentemente. La mentira por más pequeña que sea, siempre va a producir problemas en algún momento de la vida. El engaño y la deshonestidad siempre van a traer malas consecuencias tarde o temprano. Ambos cónyuges deben ponerse el límite de la honestidad y hablar la verdad siempre, abriendo el corazón y expresando sentimientos y emociones y orando juntos el uno por el otro.

Si alguno de los cónyuges ha fallado en estos límites, no le juzgue ni le condene. La mejor manera de ayudar a un cónyuge que está fallando en alguna de estas áreas no es criticándole ni regañándole. Es hablando al respecto con paz y sabiduría y tomando la decisión de hacer las cosas bien, a la manera de Dios.
UNA REFLEXIÓN PROFUNDA DE LOS ESPOSOS.
Tomen la decisión de perdonarse por haber fallado en alguno o varios de esos límites y decidan hacer el esfuerzo de no volver a pasarlos y apoyarse, perdonarse y levantarse cuando alguno falle ocasionalmente.

Tú matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado. CUÍDALO!

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Luis y Hannia Fernández
LA ORACIÓN DIRIGIDA PARA UN MATRIMONIO EN CRISIS.
Oración Dirigida Para Un Matrimonio en Crisis.
Hay momentos en que el matrimonio se siente sacudido por una crisis o un conflicto que amenaza con destruir la estabilidad de la pareja.
ES NECESARIO HACER LOS CORRECTIVOS, ANTES DE QUE LA CRISIS TERMINE CON LA RELACIÓN.
Matrimonio en Crisis es un asunto de la vida diaria. Hemos tratado de solucionar las cosas, pero parecen complicarse. Es allí donde encontramos que el único recurso ahora disponible. Acudir ante el altar de Dios.
DIOS CREO EL MATRIMONIO CON PROPÓSITOS CLAROS.
Dios creó el matrimonio con propósito. Ese propósito fue el de reflejar su gloria en la tierra. El enemigo de la familia no quiere que se refleje esa gloria.

EXISTE UN ENEMIGO DEL MATRIMONIO: ESE ENEMIGO ESTÁ MUY CERCA.
DIOS DEBE ESTAR EN EL CENTRO DE NUESTRO HOGAR.
“El Ladrón vino para Hurtar, Matar y Destruir, pero Yo he venido para que tengan vida y vida en abundancia. Jesús.
ES TIEMPO DE ORAR POR NUESTROS HOGARES.
El Dr. Serafín Contreras Galeano nos dirige a través de esta oración. Si es tu matrimonio el que está en crisis, únase a esta oración. Si es el matrimonio de un familiar o amigo, comparta esta oración con ellos.

“Oh SEÑOR, de mañana oirás mi voz; de mañana presentaré mi oración a ti, y con ansias esperaré”. Salmos 5:3

“Escucha mi oración, oh Dios, presta oído a las palabras de mi boca”. Salmos 54:2

“Pero yo elevo a ti mi oración, oh SEÑOR, en tiempo propicio; oh Dios, en la grandeza de tu misericordia, respóndeme con tu verdad salvadora”. Salmos 69:13
EN EL MATRIMONIO SE VIVE UNA MARATÓN DIARIA.
Reflexiones ->  Los maratonistas aprenden varias lecciones importantes durante los años de entrenamiento.
EN EL MATRIMONIO TAMBIÉN HAY OBSTÁCULOS.
No importa lo experimentado que sea un corredor, una pequeña piedra en el camino, un paso mal dado, una distracción o miles de otros obstáculos pueden aparecer en cualquier momento, interrumpiendo el paso del corredor y ocasionando un accidente o un daño.
LA EXPERIENCIA NO SIEMPRE FORTALECE NUESTRAS DECISIONES.
NO HAY INMUNIDAD PARA LOS PROBLEMAS EN EL HOGAR.
Lo mismo ocurre en el matrimonio.  El tiempo prolongado que lleven de casados no brinda inmunidad a los problemas.
EL MATRIMONIO EXIGE LLEVARLO PASO A PASO.
Los maratonistas aprenden a regular el paso para no agotarse en los primeros kilómetros de la carrera.
NO PODEMOS DESCUIDARNOS EN NINGUN MOMENTO.
De la misma manera, las parejas debieran ser sabias al ver la relación como de largo alcance y así poner a los problemas y las diferencias en la perspectiva de un cuadro mayor.

Por último, los maratonistas, a excepción de unos pocos que encabezan el torneo, corren para mejorar sus propios tiempos.  Corren para terminar la carrera y tratan de hacer su esfuerzo.
TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA EN LA CONSTRUCCIÓN.
La competencia puede arruinar una relación. Lo mejor que cada uno puede hacer es procurar dar lo mejor de sí y esforzarse por lograr que la relación sea lo mejor posible.
EL COMIENZO ES IMPORTANTE, PERO MÁS LO ES LA CONTINUIDAD Y LA DETERMINACIÓN.
La vida de casados es un maratón.  No basta con un gran comienzo para un matrimonio duradero.  Se necesita determinación.
ES TIEMPO DE RECLAMAR LAS PROMESAS DE DIOS.
Hebreos 10:36
Es necesario que con paciencia cumplan la voluntad de Dios, si es que desean que Él les dé lo que les tiene prometido.




EL ALCOHOL ACABÓ CON LA ILUSIÓN DE LA PRIMERA CITA.

EL ALCOHOL ACABÓ CON LA ILUSIÓN DE LA PRIMERA CITA.
LA PRIMERA Y ÚLTIMA CITA.
Por el Hermano Pablo.
Cumplía dieciséis años. La edad florida. La edad de vestirse de largo y usar tacones altos. La edad de la primera cita y del primer baile sin la vigilancia de la mamá. La edad de salir a divertirse con el primer novio. ¡Con razón Lilia Barajas, de Caracas, Venezuela, comenzó feliz la noche! Era la noche de los dieciséis años recién cumplidos.
—Tengo una cita con la felicidad —le dijo a su madre, Lupe Barajas.
Y la madre respondió: —Ten cuidado.
A sólo dos cuadras de su casa, al cruzar una esquina con su amigo, la atropelló un auto manejado por un borracho. Esa misma noche Lilia murió en el hospital a causa de heridas masivas en el cráneo. Durante su cita con la felicidad se interpuso una cita con un conductor intoxicado.
La crónica policial de los diarios nos trae la misma información de continuo: un conductor borracho atropella a un transeúnte, a quien mata o hiere de gravedad. ¿Y qué del conductor? Casi siempre huye. Escapa a toda carrera por donde puede. Y siempre deja desamparada a la víctima de su vicio. El tal macho bebe hasta embriagarse, pero no es lo bastante hombre como para encarar las consecuencias de sus acciones.
Por eso lo hemos dicho mil veces y lo seguiremos repitiendo: el alcohol es el enemigo del hombre. El alcohol es bueno cuando se aplica externamente —por ejemplo, para desinfectar heridas y masajear músculos doloridos—, pero es muy dañino cuando se aplica internamente, bebiéndolo a destajo.
Ya lo advierte la Biblia: «No te fijes en lo rojo que es el vino, ni en cómo brilla en la copa, ni en la suavidad con que se desliza; porque acaba mordiendo como serpiente y envenenando como víbora. Tus ojos verán alucinaciones, y tu mente imaginará estupideces» (Proverbios 23:31‑33).
El alcohol, la droga y el juego son vicios que dominan a su víctima. Anulan la libertad, nublan la conciencia, entorpecen la inteligencia y rebajan el discernimiento moral. El alcohólico, el drogadicto y el jugador pueden llegar al extremo de matar a sus propios hijos cuando es amenazado el imperio de su vicio.
Por su propio bien y el de todos los suyos, el esclavo del vicio necesita acudir a Jesucristo. Sólo Cristo puede librarlo de esos destructivos dueños del alma. Sólo Cristo da el poder para vencer cualquier vicio. Sólo Cristo da la fuerza para llevar una vida libre. Sólo Cristo da vida nueva. Lo único que el alcohólico y el adicto tienen que hacer es rendirle su corazón y su voluntad a Cristo. Basta con que le digan, en un acto de entrega total: «Señor, soy tuyo. Recíbeme hoy.»
LO QUE EMPIEZA MAL, TERMINA MAL.
EN UNA FIESTA DE BODAS.
Por el Hermano Pablo.
Era fiesta de bodas. ¿Se podrá pedir algo más feliz? Fiesta de bodas en Valencia, España. Fiesta de bodas de Justino, un africano de Angola, y Marisabel, una bella valenciana. La novia vestía de blanco, el novio de negro, y veinte invitados especiales, de chaqué. Había, además, otros cincuenta convidados.
No bien entraron los flamantes esposos al restaurante de la fiesta, hizo su entrada la policía. Justino estaba acusado de vender drogas y de estafar a los clientes vendiéndoles heroína mezclada con arena.
Allí mismo, en medio de la fiesta nupcial, se armó tremenda batahola. Hubo golpes, bastonadas y puntapiés, y todos terminaron en la comisaría. De asistentes a una fiesta de bodas pasaron a reos de cárcel.
Lamentablemente no hay felicidad duradera en este mundo. Del momento más feliz es posible caer en la desgracia más violenta, y todo eso en un instante. Es cierto que muchas veces las desventuras se producen por accidente, algo imprevisto, pero en la mayoría de los casos la desgracia es el producto de causa y efecto. Así fue en esta boda.
Justino era un narcotraficante que sumaba al narcotráfico la estafa. Sabía lo que era dar gato por liebre. Daba arena finamente molida en lugar de heroína. De ahí la denuncia a la policía, y de ahí también la intervención policial.
Impera en el mundo, en toda la humanidad, una ley inmutable. Se llama la ley de la cosecha: «Cada uno cosecha lo que siembra» (Gálatas 6:7).
Casi nada de lo que nos ocurre es castigo de Dios, o ataque del diablo, u obra del destino o acción de demonios. Más bien, casi todas las desgracias que sufrimos son consecuencias de nuestras propias malas acciones. Podemos escoger nuestros hechos, pero no podemos escoger sus consecuencias.
El primer paso hacia una vida de paz y tranquilidad es nunca hacer algo que traiga consecuencias dañinas. Pensemos bien todo lo que hacemos, y midamos bien sus consecuencias. Una vez que la semilla se siembra, nadie puede alterar su fruto. Una vez hecho el mal, nadie puede evitar sus consecuencias.
Hagámonos amigos de Cristo. Él puede y quiere salvarnos. Lo hace dándonos la fuerza para llevar una vida limpia, recta y pura: una vida que sólo cosechará fruto bueno y agradable. Cristo regenera, purifica, salva y da nueva vida.


NO ESTAMOS CON UNA PERSONA POR OBLIGACIÓN, POR PESAR, POR DEBER O POR CULPABILIDAD.

NO ESTAMOS CON UNA PERSONA POR OBLIGACIÓN, POR PESAR, POR DEBER O POR CULPABILIDAD.
TODA RELACIÓN DEBE ESTAR BASADA EN EL AMOR.
LA RELACIÓN DEL NOVIAZGO ES SOLO POR AMOR.
«NO SÉ... SI SEGUIR CON ELLA PARA QUE NO SUFRA»
Por Carlos Rey.
«Quiero terminar con mi novia. Ya lo he intentado en tres ocasiones, y en las tres ocasiones ella ha sufrido muchísimo. Estoy confundido porque no sé qué hacer: si seguir con ella para que no sufra, o terminar con ella porque mi corazón ya no siente el mismo amor que sentía hacia ella.... ¿Qué es lo más correcto que debo hacer?»
Este es el consejo que le dio mi esposa:
»... Las relaciones románticas obligadas o forzadas no tienen como fundamento el amor. Se basan más bien en la obligación, la culpabilidad o el deber, los cuales establecen un fundamento muy inestable para el futuro de la relación. Seguir adelante con tal fundamento equivale a optar por una senda muy difícil, colmada de infelicidad e insatisfacción.
»Si usted ya estuviera casado con esa joven, lo más correcto sería permanecer con ella y aprender a amarla tanto como le fuera posible. Pero no está casado; así que ¡déjela cuanto antes!
»Ella lo está manipulando para que no la deje porque cree que puede lograr que usted la ame. Como usted no la ama, sólo está prolongando el dolor que ella siente al estar dispuesto a seguir con ella. Déjela, y no regrese. No conteste sus llamadas ni sus mensajes de texto o electrónicos. No pierda tiempo explicándole el porqué de su decisión. Trátela con ternura y con bondad, pero con firmeza.
»El dolor que ella siente se tornará en enojo, y arremeterá contra usted, tratando de herirlo tal como usted la ha herido. O tal vez amenace con suicidarse. Ella hará todo eso a fin de seguir manipulándolo, pero no se deje convencer. Sea lo bastante fuerte como para resistir esas tácticas, sabiendo que a la larga será lo mejor para ella.
»Su novia se merece un hombre que la valore como un tesoro. Con un compañero que esté con ella por amor y no por obligación, es mucho más probable que ella sea verdaderamente feliz. En cambio, con usted ella terminaría siendo muy infeliz, ya que no la ama ni la valora.
AMAR A DIOS PORQUE ÉL NOS AMÓ PRIMERO.
» ¿Sabía usted que Dios nos ama mucho y que nunca nos obliga a que le correspondamos ese amor? Él nos deja escoger por nuestra cuenta si vamos a amarlo y a servirle, o a rechazarlo. No quiere una relación con nosotros basada en la obligación, o el deber o incluso la culpabilidad. Quiere que lo amemos por lo que Él es y por todo lo que ha hecho por nosotros.
»Cuando Jesucristo murió en la cruz para que nuestros pecados fueran perdonados, lo hizo por amor a nosotros. Pero si decidimos no aceptar su perdón y cultivar una estrecha relación con Él, entonces respetará nuestra decisión. ¿Qué decide usted? Le recomiendo que le pida a Dios que entre en su corazón hoy mismo y lo ayude en todas las decisiones difíciles que tiene por delante.» Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.

1 Juan 4:11 Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros.

HOMBRES ABUSADORES QUE MALTRATAN A SUS ESPOSAS E HIJOS.

HOMBRES ABUSADORES QUE MALTRATAN A SUS ESPOSAS E HIJOS.
« ¿DEBO SOMETERME A SU CONTINUO ABUSO?»
Por Carlos Rey.
« ¡Necesito ayuda urgente! Entablé una demanda de divorcio contra mi esposo... por abuso sexual, infidelidad, vulneración de dignidad, maltrato, trato cruel, mentiras, abandono y otras [causas] más. Vivo con mis tres hijos de quince, diecisiete y diecinueve años en casa de mis padres desde hace un año y medio a causa de los continuos maltratos a los que nos veíamos sometidos, y la verdad es que me siento más tranquila sin él, aunque [cuando] salgo [de la casa, lo hago] con grandes temores.
»Está a punto de resolverse mi proceso de divorcio, y mi hijo menor se ha puesto en contra mía, además de desobediente y rebelde. Su papá... les ha hablado de los principios bíblicos en cuanto al matrimonio y de que yo estoy muy mal espiritualmente.... ¿Qué hago? Amo a mis hijos y no deseo herirlos.... ¿Debo someterme a su continuo abuso y maltrato hasta que cause una tragedia? ¿Esto me impedirá ir al cielo?»
Este es el consejo que le dio mi esposa:
«Estimada amiga:
»Todo hijo sufre cuando sus padres no se llevan bien. Sufre emocionalmente cuando los padres discuten y pelean de continuo, y sufre si los padres se separan....
»A un muchacho de quince años le hace falta que su padre sea un héroe. Si su padre no desempeña ese papel, entonces tal vez el muchacho, en el subconsciente, niegue la realidad y se aferre a la fantasía. No es de extrañarse que sea desobediente y rebelde, ya que aún los muchachos que viven en hogares intactos y estables pueden ser desobedientes y rebeldes a esa edad. Pero el hijo suyo se siente atraído por dos polos opuestos y está reaccionando con frustración y enojo.
»Aunque Dios aborrece el divorcio,1 su Hijo Jesucristo dijo que la infidelidad es una excepción.2 Entre otras cosas, el cónyuge infiel bien pudiera introducir graves enfermedades en el hogar. Y el cónyuge violento no hace más que empeorar las cosas al acarrear el peligro de daño físico e incluso de muerte. Nadie debe permanecer en un ambiente peligroso.
»Está bien que usted quiera evitar hacer algo que le impida ir al cielo. Sin embargo, el apóstol Pablo enseñó que todos hemos pecado y que todo pecado impide que vayamos al cielo.3 Por eso Cristo tuvo que morir en la cruz a fin de pagar por todo nuestro pecado. Debido a lo que hizo por nosotros, podemos pedirle que perdone nuestros pecados y que sea el Señor de nuestra vida. Él está dispuesto a perdonarnos, sea cual sea el pecado que hayamos cometido.4.
»Pídale a Dios que le ayude a hacer lo debido sin que importe lo que piense su hijo. No hable mal de su esposo, ya que eso hará que su hijo lo defienda aún más. Sea firme y consecuente en su disciplina, y no permita jamás que su hijo haga que se dé por vencida. Y mantenga la calma, sin que la impulse el enojo. Algún día el muchacho será todo un hombre y comprenderá.»
1.        Mal 2:16. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales.
2.        Mt 19:8-9. Él les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; más al principio no fue así.
19:9 Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.
3.        Ro 3:23. Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
Ro 6:23. Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
4.        1Jn 1:9. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.


LO QUE SIGNIFICAN LAS EMOCIONES EN EL MATRIMONIO.

LO QUE SIGNIFICAN LAS EMOCIONES EN EL MATRIMONIO.
Las emociones controlan el comportamiento de la mayoría de las personas!

Una emoción es una alteración del ánimo que puede ser agradable o penosa y que produce cierta conmoción somática. También es un interés expectante en algo que está ocurriendo. Las emociones pueden ser positivas o negativas.

Pueden ser estimuladas por un evento, una palabra, una circunstancia, etc.
Las emociones no son solamente románticas. También vivimos emociones por recuerdos dolorosos, por situaciones financieras, por asuntos familiares, por éxitos o fracasos intelectuales, por causa de enfermedades físicas, y diferentes circunstancias de la vida.

Las personas que son guiadas solamente por emociones en la vida, tienen una vida muy inestable, debido a que las emociones no son controlables.

La mayoría de los seres humanos respondemos a los estímulos emocionales y generalmente definen nuestro comportamiento. Las emociones generan pensamientos y diálogos internos que posteriormente nos conducen a tomar decisiones.

Por ejemplo, una pareja se conoce y de inmediato se produce una emoción de atracción entre ambos. Esa emoción genera pensamientos y diálogos internos de gozo. Si continúan relacionándose, las emociones y los pensamientos se repiten y van generando un sentimiento que con el tiempo se va a convertir en la decisión de querer  vivir juntos. O puede darse el caso de una persona tiene una mala experiencia romántica que es una emoción negativa. Esa emoción genera pensamientos que pueden concluir en una decisión como: no me volveré a enamorar nunca!

Las emociones de la vida generalmente nos conducen a alimentar las obras de la carne en nosotros, pero nuestro Padre celestial nos enseña que debemos vivir más bien por convicciones creadas por su palabra en nosotros que alimentan nuestro espíritu para que tengamos una vida más estable y bendecida.

Gal. 5:16: Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. 19: Manifiestas son las obras de la carne que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lujuria, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, divisiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas. En cuanto a esto, os advierto, como ya os he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.

Si tu vida está siendo gobernada por emociones que van en contra de la voluntad de Dios para nuestras vidas, las consecuencias van a ser catastróficas. Toda decisión que se tome en la vida que no esté en armonía con los mandamientos de Dios nos va a traer graves problemas.

No podemos evitar vivir emociones, pero si podemos decidir qué vamos a hacer con esas emociones. Si son emociones que nos van a inducir a salirnos de la obediencia al Señor, entonces debemos ejercer nuestro libre albedrío para rechazar las tentaciones y decidir obedecer al Señor y mantenernos en el camino correcto.

Esto no es fácil, pero es la mejor decisión que podemos tomar. Por esa razón necesitamos mantenernos en constante crecimiento espiritual que nos da la fuerza para no dejarnos llevar por las obras de la carne, sino por las instrucciones del Señor a nuestra vida.

Habla hoy mismo con tu cónyuge acerca de este tema. Identifiquen emociones negativas en sus vidas y tomen la decisión de controlar esas emociones y fortalecer su vida espiritual para no dejarse llevar por las obras de la carne, sino más bien por convicciones espirituales en función a la palabra de Dios.

Tú matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado. CUÍDALO!
Luis Y Hannia Fernández.
matrimonios@happy4ever.org

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jueves, 9 de octubre de 2014

VIOLENCIA FAMILIAR. VIOLENCIA DELANTE DE LOS HIJOS.

POR. CARLOS REY.
LA PRESIÓN DE MUCHAS MUJERES.LA VIOLENCIA FRENTE A LOS HIJOS.
«Por años he luchado con el recuerdo de las discusiones entre mis padres, donde mi madre fue víctima de la ira y las malas palabras por parte de mi padre....
»Hoy casado y con tres hijos, debo reconocer que he fracasado, ya que repito ese patrón con mi esposa. Pero lo acontecido en la última discusión sobrepasa todo registro. La presión que ejerce mi esposa sobre mí, ya que no gano lo suficiente, y sus palabras ofensivas me hicieron explotar al punto que, frente a mi hijita de cinco años, rompí la escoba. Y por si fuera poco, lo mínimo de respeto que nos teníamos se acabó cuando mi esposa tomó un cuchillo y, también frente a mi hija, me amenazó y prácticamente me corrió del apartamento....
»Me siento muy mal conmigo mismo y con mi esposa y mis hijos. No sé cómo enfrentar esta situación.»

»Ha hecho lo correcto al pedir ayuda. Los problemas que describe indican que la comunicación que usted tiene con su esposa se ha deteriorado a tal grado que ya no están escuchándose el uno al otro. La frustración que sienten por no escucharse lleva a cada uno a tomar medidas cada vez más extremas a fin de lograr que el otro le preste atención. Ese ciclo no hará más que empeorarse si no le ponen fin ahora mismo....
»Ninguno de los dos ha aprendido a comunicarse de un modo positivo. Deben buscar ayuda profesional de inmediato. No sabemos qué recursos hay a su disposición en su país, así que le recomendamos que consulte con un consejero matrimonial que sea profesional, o acuda a un centro comunitario de salud mental, o hasta pídale a su médico que lo refiera a algún consejero. El problema suyo no se resuelve con un breve consejo ni con una serie de pasos a dar. Le exhortamos a que busque ayuda ya mismo.
»El apóstol Pablo nos enseña que la esposa debe respetar al esposo y que el esposo debe amar a la esposa tal como Jesucristo, el Hijo de Dios, amó a la iglesia.1 Pero la situación en que se encuentra usted tiene una carga emocional de tan alto voltaje que está haciendo caso omiso de Dios y de los principios bíblicos.
»Dios no habrá de enseñarle de modo sobrenatural cómo comunicarse con eficiencia, ni reparará instantáneamente el daño que usted ha estado causando al violar esos principios. Le animamos a que salve su matrimonio, por el bien de sus hijos, aunque ya no sientan que se aman mutuamente. Si disolvieran su matrimonio e insistieran en volver a casarse, cada cual comenzaría su próximo matrimonio con los mismos problemas, causándoles aún más trastorno a sus hijos. Así que resuelva que va a cumplir con sus votos nupciales y a poner todo su empeño en mejorar su relación conyugal.»


1Ef 5:24-25

viernes, 12 de septiembre de 2014

¿ QUIÉN ES MÁS CULPABLE?, EL QUE CONSUME EL LICOR O LA SUSTANCIA O QUIEN LA VENDE?.

NO SABEMOS QUIÉN TUVO LA CULPA CUÁL MANO LO HIZO, PERO SI SABEMOS CUÁL MANO PUEDE LIMPIARNOS.
¿CUÁL MANO TUVO LA CULPA?.
¿ QUIÉN ES MÁS CULPABLE?, EL QUE CONSUME EL LICOR O LA SUSTANCIA O QUIEN LA VENDE?.
Por el Hermano Pablo.

Fueron dos manos juntas, dos manos de la misma sangre, unidas firmemente. Pero no eran manos unidas en oración. Esas dos manos empuñaban juntas un revólver. Y juntas dispararon el arma.

El problema del jurado era decidir qué dedo, de cuál mano, fue el que apretó el gatillo. Porque ambos hermanos, Jesse Hogan y su hermana Jean, habían matado a la enfermera Ana Urdiales. El jurado decidió, por fin, que fue el dedo de Jesse el que apretó el gatillo. Así que condenaron a Jesse a muerte.

He aquí un caso dramático. Dos personas, hermano y hermana, empuñan un arma y con ella matan a una enfermera. Ambas manos sostienen el revólver, pero es un solo dedo el que hace el movimiento fatal. A una mano, la que no apretó el gatillo, le corresponde un castigo menor; a la otra, la pena de muerte.

¡Cuántas veces son dos manos las que cometen el delito, pero una sola recibe el castigo! ¡Cuántas veces el mal que se comete es resultado de otros elementos que han contribuido al mal, pero sólo una persona es castigada!

Una persona bajo la influencia del alcohol comete un asesinato, y sólo ella lleva la culpa. Pero ¿qué del fabricante de licores? ¿Qué del que anuncia con llamativa propaganda su veneno? ¿Qué del que vende el licor? Es más, ¿qué de las leyes que autorizan tales ventas? ¿No tienen todos ellos, también, la culpa de ese homicidio?

Una muchacha se escapa de su casa y se hace miembro de una pandilla callejera. Allí prueba drogas. Para tener con qué comprar las drogas, se vuelve prostituta. A causa de la prostitución, contrae SIDA. Así infecta a decenas de hombres que a su vez infectan a sus esposas. Y las que están embarazadas le transmiten el SIDA al hijo que está por nacer.

¿Quién es culpable? ¿La joven infectada? Claro que sí, pero junto con ella tienen la culpa, también, los padres, si no le dieron un hogar amoroso, las pandillas callejeras, los narcotraficantes y los hombres lujuriosos que compraron por una ínfima cantidad de dinero el cuerpo y el alma de aquella mujer.

Nadie peca solo. Todo lo que hacemos tiene repercusiones enormes. El pecado de Adán ha manchado la vida de toda la humanidad de todo tiempo y de todo lugar. Nadie peca solo.


Sólo Dios puede hacernos cambiar nuestra conducta. Lo hace cuando cambia nuestra vida. A esto Cristo lo llama «nacer de nuevo». Busquemos el perdón de Dios. Cuando Él limpia nuestro corazón, la semilla que sembramos produce vidas sanas y puras.