viernes, 8 de julio de 2016

EL ARTE DE CALLAR EN EL MATRIMONIO.

EL ARTE DE CALLAR EN EL MATRIMONIO.
Eclesiastés 3:1: Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Callar sobre sí mismo es humildad. Muchas veces nos sentimos tentados a dejarle saber a otros todo lo bueno que hacemos.

Es mejor que otros hablen bien de nosotros, pero no nosotros mismos.

Callar sobre los defectos de tu pareja es bondad. Jamás expongas a tu pareja al ridículo delante de nadie. Por el contrario, cubre a tu pareja en sus debilidades. Eso no es mentir, es proteger.

Callar cuando se está sufriendo por el bienestar de tu pareja, es altruismo. Ese es el carácter del hijo de Dios que debe estar en nosotros. Eso es verdadero amor, ocuparnos del bienestar de nuestra pareja sin exigir nada a cambio.

Callar ante el sufrimiento de tu pareja es cobardía. Si tu pareja está sufriendo por cualquier circunstancia, no puedes permanecer como si nada. Háblale, pídele perdón, afírmale con tu amor.

Callar ante la injusticia es falto de carácter. Si te das cuenta que están siendo injustos con tu pareja, defiéndele con carácter, aun si los ofensores son tus hijos.

Callar mientras tu pareja habla es respeto. Dale tiempo suficiente a tu pareja para que te abra su corazón. Escúchale con paciencia. No le interrumpas, déjale expresar lo que hay en su corazón.

Callar cuando tu pareja espera una palabra es indiferencia. Hay momentos en la vida que tu pareja necesita que le hables, que le afirmes, que le expreses tu amor.

Callar y no hablar palabras inútiles es sabiduría. La lengua es una arma poderosa para crear o para destruir. Las palabras vanas o inútiles generalmente provocan destrucción. Cuida tus palabras.

Callar cuando no hay necesidad de hablar es prudencia. Si no tienes nada bueno que decir, entonces mejor no digas nada. Si estás enojado(a), mejor no hables hasta que te calmes.

Callar cuando Dios nos habla al corazón es meditación y sabiduría. Cuando lees la palabra de Dios, toma momentos para escuchar la voz de Dios y meditar en ella. Eso te producirá sabiduría.

Callar ante el misterio que no entendemos es fe. Habrá muchas situaciones en la vida que no entenderás. En esos momentos toma la bandera de la FE y créele a Dios aunque no entiendas. La FE producirá frutos de bendición en su momento.

Si reconoces que debes cambiar hábitos de comunicación en tu vida, busca un momento oportuno, pídele perdón a Dios primero y luego a tu pareja. Luego tomen la decisión de cuidar mucho lo que hablan; y si fallan, se apoyan y continúan formando el hábito.

Tú Matrimonio y tu Familia es el
Tesoro más valioso que Dios te ha dado. ¡Cuídalo!!
EL CABALLO DE TROYA EN EL MATRIMONIO.
Caballo de Troya significa: un engaño destructivo,
 y algo concebido como aparentemente agradable pero que trae consigo graves consecuencias.

Todos conocemos la famosa historia de la Ilíada y la odisea, cuando los Troyanos trajeron un caballo de madera como un trofeo de guerra, pero dentro del caballo venía la destrucción del pueblo troyano. Muchas veces los matrimonios tienen prácticas en su diario vivir que parecen inofensivas o inclusive hasta agradables, pero en realidad son hábitos de vida que eventualmente traen graves consecuencias.

Filipenses 2: 3-4 (NVI) No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás.

El egoísmo es el excesivo aprecio que tiene una persona de si mismo y que le hace pensar y atender más sus propios intereses que los de los demás. Es el que siempre trata de sacar más provecho para si en todas las situaciones que pueda aunque lastime a otras personas. El egoísmo en el matrimonio se manifiesta cuando pones tus deseos y gustos y tu autosatisfacción antes que las de tu pareja.
 
Cuando no escuchas a tu pareja y le pones atención a sus deseos y gustos, cuando no compartes con su familia, cuando no tomas en cuenta las necesidades de tu pareja y las de tu familia; son ejemplos de egoísmo. El egoísmo agrada a tu propio ser y te puede hacer sentir “muy bien” por momentos, pero dentro de ese egoísmo esta la destrucción de tu matrimonio y tu familia.

Proverbios 8:13  Quien teme al Señor aborrece lo malo; yo aborrezco el orgullo y la arrogancia, la mala conducta y el lenguaje perverso. Proverbios 11:2  Con el orgullo viene el oprobio; con la humildad, la sabiduría.
El orgullo es una actitud altiva, soberbia, arrogante y prepotente que hace sentir a la persona muy fuerte, muy capaz, autosuficiente y superior a los demás. De momento es una sensación de grandeza, pero dentro de ella esta una poderosa semilla de destrucción.
 
Cuando no se reconocen los errores, cuando no se acepta que tu pareja puede tener la razón y no tu, cuando no eres capaz de pedir perdón, cuando te portas indiferente, cuando usas lenguaje hiriente, estás evidenciando la presencia de orgullo en tu vida.

1 Corintios 15:33  No se dejen engañar: Las malas compañías corrompen las buenas costumbres
:  1 Corintios 15:33  No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
Las malas amistades. Hay amistades que son aparentemente buenas y agradables, pero lesionan la integridad del matrimonio.

Hay conversaciones que te pueden parecer inocentes o no mal intencionadas, pero pueden corromper las buenas costumbres, por ejemplo las mentiras.
 
Las amistades de un matrimonio, tienen que ser amistades de los dos, que ambos se sientan cómodos con esas amistades. Además deben ser amistades que tengan un estilo de vida saludable, que tengan buen testimonio en su vida, que sean y transparentes.
Si tienes amistades desde la infancia y tal vez muy queridas, pero no son del agrado de tu pareja, debes dejarlas, por más cercanas que sean.

Tu pareja tiene prioridad y por la estabilidad del matrimonio debes abandonar toda amistad que no le agrade a tu pareja. Puede que tu pareja tenga una imagen incorrecta de tu amistad, no obstante, no puedes exponer tu matrimonio por ninguna amistad.
 
Si has identificado hábitos destructivos en tu vida como el egoísmo, el orgullo o malas amistades, toma la decisión hoy mismo de corregir esos hábitos y vivir de acuerdo a las instrucciones del Señor.
 
Nuestro curso Libres para Amar está diseñado para identificar hábitos negativos y fortalecer y restaurar las relaciones matrimoniales de una manera sencilla y profunda a la vez.

Tú matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado. Cuídalo!

Luis y Hannia Fernández

matrimonios@libresparaamar.org

www.libresparaamar.org

jueves, 7 de julio de 2016

¿QUÉ PIDE DIOS DE CADA UNO DE NOSOTROS?

¿QUÉ PIDE DIOS DE CADA UNO DE NOSOTROS?
 “En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a Él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a Él serviréis, y a Él seguiréis” (Deuteronomio 13:4).
PARA DIOS LA OBEDIENCIA ES LO PRIMERO.
Cuando leemos un mandamiento en la Biblia, sea que lo entendamos o no, debemos obedecerlo. La Biblia no es principalmente un libro que debe ser explicado; más bien es un libro que debe ser creído y obedecido. Cuántas veces nosotros queremos decirle a Dios cómo Él debe hacer las cosas. Puedo imaginarme a esos primeros apóstoles cuando por primera vez conocieron a Pablo, perseguidor de los creyentes. Esos bien intencionados creyentes podían haber estado orando a Dios para que elimine a Pablo. Pero, ¿qué es lo que Dios hizo? ¡Le dio a Pablo una nueva vida! ¿No se alegra usted de que así lo haya hecho? Amigo, no substituya razonamiento humano por obediencia.
Lea Isaías55:6 -9. 55:6 Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.
55:7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.
55:8 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.
55:9 Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.
 Y Proverbios3:5-6. Fíate de Jehová de todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu propia prudencia.
3:6 Reconócelo en todos tus caminos,
Y él enderezará tus veredas.
3:7 No seas sabio en tu propia opinión;
Teme a Jehová, y apártate del mal;
 Busque el perdón de Dios si es que usted está confiando en su propia manera de hacer las cosas, en lugar de hacerlas a Su manera. Pídale fortaleza para confiar por completo en Él.
JESUCRISTO HA SIDO HECHO POR DIOS SABIDURÍA, JUSTIFICACIÓN, SANTIFICACIÓN Y REDENCIÓN.
“Más por Él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención” - (1 Corintios 1:30).
La iglesia no es una organización con Jesucristo como presidente. La iglesia es un organismo con Jesucristo como su cabeza. Estamos en Él, y Él está en nosotros. La victoria que Él ganó en la cruz fue para nosotros. Cuando Jesús fue a la cruz, no estaba peleando una batalla para Él mismo. Él no necesitaba vencer a Satanás. Él peleó en representación suya. Jesús se hizo el “hijo del hombre”, para que usted pueda llegar a ser “hijo de Dios.” Él llevó sus pecados para que usted pudiera tomar Su inocencia. Él se hizo culpable, para que usted sea absuelto.



¿CUÁNTO VALE NUESTRA FAMILIA?

¿CUÁNTO VALE NUESTRA FAMILIA?
Por Carlos Rey.
(15 de mayo: Día Internacional de la Familia)
En su comisaría en Catanduvas, Brasil, Tendrick da Lima tenía ante sí a dos campesinos, Antonio da Luz y Antonio da Rosa, que discutían acaloradamente. El comisario se rascaba la cabeza porque no podía hacerlos entrar en razón. Se trataba de un negocio de compraventa, o de trueque, pero los tocayos no podían ponerse de acuerdo en el precio.
Los dos hombres querían hacer un intercambio de esposas e hijos. Al parecer, ambos estaban cansados de sus respectivas familias y querían hacer un trueque como si se tratara de ovejas o bueyes. Antonio da Luz exigía que Antonio da Rosa le diera, además de su familia, un acordeón para balancear el precio.
El comisario da Lima tuvo que explicarles a los dos interesados que en Brasil estaba prohibida la compraventa de personas, como también el canje de esposas e hijos, aunque no rindiera utilidad alguna. Los dos campesinos se fueron protestando y diciendo que ya no había libertad en el mundo.
A este relato lo pudiéramos calificar de tragicómico, cómico por lo risible del caso, y trágico porque para muchos hombres su esposa y sus hijos son bienes económicos nada más, cifras de pérdida o de ganancia, mercadería que se puede comprar y vender, o hasta esclavos que trabajan por obligación.
Esto se debe a que muchos individuos desconocen el valor de cada ser humano. Y no se trata sólo de personas iletradas. Lamentablemente abundan hombres ricos y hasta con títulos universitarios, capaces de vender a su esposa o alquilar a una hija si con eso hacen un buen negocio u obtienen una buena ventaja social.
¿Y qué decir de los que no van al extremo de tratar de comprar o vender, o siquiera de cambiar a miembros de su familia, pero sí los maltratan como si no tuvieran valor alguno? ¿Acaso cuando se le golpea física, verbal o emocionalmente a una esposa o a un hijo, no se le está tratando también como un perro callejero o una bestia de carga?
¿Qué pensará acerca de esta actitud Dios nuestro Creador, que nos hizo a cada uno como una creación excepcional? A los ojos de Él, todos los seres humanos tenemos un valor inestimable. Como para que no nos quede duda alguna al respecto, el apóstol Pablo nos asegura que el precio de nuestro rescate «no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata, sino con la preciosa sangre de Cristo».1 Es decir, Dios nos considera tan valiosos que envió a su único Hijo Jesucristo al mundo a dar su vida por nosotros. Tanto es así que se ha dicho que si hubiera habido un solo habitante en el mundo de aquel entonces, Cristo habría muerto por esa persona de todos modos.
Ya es hora de que reconozcamos el valor que realmente tenemos. De hacerlo así, le entregaremos a Cristo nuestra vida a fin de que nos cubra con su amor y su protección, y nos recuerde todos los días lo mucho que nos valora.
1         1P 1:18-23. 1:18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata,
1:19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,
1:20 ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros,
1:21 y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios.
1:22 Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro;
1:23 siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.
MANTENIENDO EL CURSO EN EL MATRIMONIO.
Cuando una pareja se une en matrimonio establece un rumbo para su vida!
UN CURSO O RUMBO O PUNTO DE LLAGADA.
Así como una nave establece un rumbo cuando sale de un punto de origen hacia su destino, igualmente los matrimonios establecen un curso o rumbo que les guiará a su destino.
UNA UNIDAD INDISOLUBLE.
Bíblicamente el destino de un matrimonio es que se conviertan en una sola carne, formen una familia y vivan en armonía hasta que la muerte los separe; y tener acceso a la vida celestial. Mt 19:5-6.
SEGUIR LAS INSTRUCCIONES DE DIOS.
Para alcanzar ese destino, todo matrimonio debe seguir las instrucciones del que diseñó la relación y el destino: Dios.
MANTENER UNA SOLA DIRECCIÓN: LA QUE DIOS NOS TRAZÓ
Durante el desarrollo de la vida, el matrimonio va construyendo el camino hacia su destino, frecuentemente con dificultades y obstáculos. Eso es totalmente normal. Así es la vida. Lo importante es que a pesar de todo, mantengamos el curso de nuestra vida y del matrimonio.
UN ENEMIGO EN EL CAMINO QUE QUIERE DESVIARNOS DEL RUMBO.
Nuestro Padre Celestial nos advierte que tenemos también un enemigo que va a tratar de sacarnos del curso hacia nuestro destino. Él le llama el enemigo de nuestras almas. Usando estrategias, asechanzas y tentaciones sobre nuestras debilidades humanas ese enemigo trata constantemente de sacarnos del curso.

Por esa razón debemos mantenernos en el curso, puestos los ojos y el entendimiento sobre las instrucciones de Dios en su palabra la Biblia, para que podamos librarnos de las asechanzas del enemigo y mantener el curso de nuestra vida y nuestro matrimonio.
ES TIEMPO DE REVISAR NUESTRAS ACTITUDES.
Actitudes que nos pueden sacar del curso de nuestras vidas:
ANALICE CADA UNA Y ORE FRENTE AL RETO QUE ELLA TRAE.
1. La debilidad espiritual. Cuando nos aflojamos de nuestra relación personal con Dios, bajamos nuestras defensas y quedamos a expensas de los ataques del enemigo.
2. La desobediencia a los principios de vida del Reino. Si conociendo los principios no los llevamos a la práctica, nos extraviamos y nos confundimos en el propósito de Dios para nuestras vidas.
3. El pasado. Vivir en las ofensas y las circunstancias del pasado frecuentemente conduce a perder el rumbo.
4. La falta de Perdón endurece los corazones y trae ceguera espiritual que nos hace perder el rumbo.
5. La Intolerancia. Es necesario practicar la tolerancia y la humildad para poder mantenernos en el curso.
6. Las malas amistades corrompen las buenas costumbres y nos desvían del rumbo a nuestro destino.
7. El amor al dinero, a los placeres y a las cosas materiales, muy frecuentemente nos desvía hacia otro destino.
Medita con tu cónyuge en estas actitudes que pueden estar afectando el curso de tu vida y de tu matrimonio en detrimento de tu familia y tus generaciones. Tomen decisiones hoy mismo que los libre de desviarse del curso de Dios para ustedes. Si se han desviado, pidan perdón a Dios y pídanle fuerza para tomar las decisiones que sean necesarias para ajustar el rumbo en función del propósito de Dios para ustedes como matrimonio y familia.
MANTENTE EN LOS PRINCIPIOS Y VALORES DEL REINO.
Esfuérzate por mantener el curso de tu vida en obediencia a los principios de vida del Reino y entonces todas las promesas de Dios se cumplirán en tu vida y alcanzarás el propósito para el que fuiste creado.
LO MÁS IMPORTANTE QUE DIOS TE DA: LA FAMILIA
Tú matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado.
CUÍDALO!
Luis y Hannia Fernández
www.libresparaamar.org
LOS LÍMITES QUE SE DEBEN ESTABLECER EN EL MATRIMONIO.
Límites En El Matrimonio.
PROTEGIENDO EL HOGAR.
Debe haber ciertos límites en la relación matrimonial, porque son los que lo van a proteger del deterioro.
Estos límites los ha establecido el que diseñó y creo el Matrimonio.
DIOS ESTABLECE LÍMITES EN LA RELACIÓN MATRIMONIAL.
Entre ellos están:
ES NECESARIO PONERLOS EN PRÁCTICA TODOS LOS DÍAS.
1. El Respeto. Este es primer y más importante límite en toda relación humana y especialmente en el Matrimonio; porque si se pierde este límite, la relación puede caer en una onda destructiva. Las faltas de respeto destruyen la confianza y borran las cosas buenas que se hayan hecho. Es normal que tengan diferencias de criterio para tomar decisiones, pero esas diferencias deben manejarlas con respeto, considerando las opiniones del otro como válidas e importantes, igual que las suyas. Entonces exponen sus argumentos, oran pidiéndole sabiduría a Dios y tratan de ceder y ponerse de acuerdo. Si aun así no logran ponerse de acuerdo, busquen alguna ayuda espiritual que les ayude a discernir la situación. Pero nunca traten de imponer su criterio ni de exigir al otro. Eso es una falta de respeto.

2. La Consideración. Este es otro límite importante, que deben tener todos los matrimonios. Tiene que ver con la conciencia del trabajo de cada uno y considerar el esfuerzo que hace el otro. Deben considerarse mutuamente y estar siempre dispuestos a balancear las cargas de trabajo y de la casa. Valorar el trabajo de cada cual.

3. La Fidelidad. Este límite es vital para la estabilidad emocional del Matrimonio. Ambos deben afirmarse constantemente dándose palabras de afirmación hasta que la muerte los separe. Para lograr asegurar a su cónyuge en esta área, es necesario que ambos sientan la libertad de expresar sus sentimientos, sus ideas, sus sueños y anhelos sin que el otro le invalide ni le imponga su propio criterio. La libertad de expresión en el Matrimonio afirma y fortalece la Fidelidad.

4. El Orden de Prioridades. Vivir una vida de obediencia a la palabra de Dios y tener una relación personal con el Señor debe ser la prioridad número 1; luego la atención al cónyuge, después los hijos, después el trabajo, luego los familiares y luego la Iglesia. Este es el orden de prioridades que le da a la familia el marco de estabilidad emocional que necesitan para poder manejar bien las relaciones.

5. La Honestidad. Este límite incluye hablar siempre con la verdad, honesta y transparentemente. La mentira por más pequeña que sea, siempre va a producir problemas en algún momento de la vida. El engaño y la deshonestidad siempre van a traer malas consecuencias tarde o temprano. Ambos cónyuges deben ponerse el límite de la honestidad y hablar la verdad siempre, abriendo el corazón y expresando sentimientos y emociones y orando juntos el uno por el otro.

Si alguno de los cónyuges ha fallado en estos límites, no le juzgue ni le condene. La mejor manera de ayudar a un cónyuge que está fallando en alguna de estas áreas no es criticándole ni regañándole. Es hablando al respecto con paz y sabiduría y tomando la decisión de hacer las cosas bien, a la manera de Dios.
UNA REFLEXIÓN PROFUNDA DE LOS ESPOSOS.
Tomen la decisión de perdonarse por haber fallado en alguno o varios de esos límites y decidan hacer el esfuerzo de no volver a pasarlos y apoyarse, perdonarse y levantarse cuando alguno falle ocasionalmente.

Tú matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado. CUÍDALO!

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Luis y Hannia Fernández
LA ORACIÓN DIRIGIDA PARA UN MATRIMONIO EN CRISIS.
Oración Dirigida Para Un Matrimonio en Crisis.
Hay momentos en que el matrimonio se siente sacudido por una crisis o un conflicto que amenaza con destruir la estabilidad de la pareja.
ES NECESARIO HACER LOS CORRECTIVOS, ANTES DE QUE LA CRISIS TERMINE CON LA RELACIÓN.
Matrimonio en Crisis es un asunto de la vida diaria. Hemos tratado de solucionar las cosas, pero parecen complicarse. Es allí donde encontramos que el único recurso ahora disponible. Acudir ante el altar de Dios.
DIOS CREO EL MATRIMONIO CON PROPÓSITOS CLAROS.
Dios creó el matrimonio con propósito. Ese propósito fue el de reflejar su gloria en la tierra. El enemigo de la familia no quiere que se refleje esa gloria.

EXISTE UN ENEMIGO DEL MATRIMONIO: ESE ENEMIGO ESTÁ MUY CERCA.
DIOS DEBE ESTAR EN EL CENTRO DE NUESTRO HOGAR.
“El Ladrón vino para Hurtar, Matar y Destruir, pero Yo he venido para que tengan vida y vida en abundancia. Jesús.
ES TIEMPO DE ORAR POR NUESTROS HOGARES.
El Dr. Serafín Contreras Galeano nos dirige a través de esta oración. Si es tu matrimonio el que está en crisis, únase a esta oración. Si es el matrimonio de un familiar o amigo, comparta esta oración con ellos.

“Oh SEÑOR, de mañana oirás mi voz; de mañana presentaré mi oración a ti, y con ansias esperaré”. Salmos 5:3

“Escucha mi oración, oh Dios, presta oído a las palabras de mi boca”. Salmos 54:2

“Pero yo elevo a ti mi oración, oh SEÑOR, en tiempo propicio; oh Dios, en la grandeza de tu misericordia, respóndeme con tu verdad salvadora”. Salmos 69:13
EN EL MATRIMONIO SE VIVE UNA MARATÓN DIARIA.
Reflexiones ->  Los maratonistas aprenden varias lecciones importantes durante los años de entrenamiento.
EN EL MATRIMONIO TAMBIÉN HAY OBSTÁCULOS.
No importa lo experimentado que sea un corredor, una pequeña piedra en el camino, un paso mal dado, una distracción o miles de otros obstáculos pueden aparecer en cualquier momento, interrumpiendo el paso del corredor y ocasionando un accidente o un daño.
LA EXPERIENCIA NO SIEMPRE FORTALECE NUESTRAS DECISIONES.
NO HAY INMUNIDAD PARA LOS PROBLEMAS EN EL HOGAR.
Lo mismo ocurre en el matrimonio.  El tiempo prolongado que lleven de casados no brinda inmunidad a los problemas.
EL MATRIMONIO EXIGE LLEVARLO PASO A PASO.
Los maratonistas aprenden a regular el paso para no agotarse en los primeros kilómetros de la carrera.
NO PODEMOS DESCUIDARNOS EN NINGUN MOMENTO.
De la misma manera, las parejas debieran ser sabias al ver la relación como de largo alcance y así poner a los problemas y las diferencias en la perspectiva de un cuadro mayor.

Por último, los maratonistas, a excepción de unos pocos que encabezan el torneo, corren para mejorar sus propios tiempos.  Corren para terminar la carrera y tratan de hacer su esfuerzo.
TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA EN LA CONSTRUCCIÓN.
La competencia puede arruinar una relación. Lo mejor que cada uno puede hacer es procurar dar lo mejor de sí y esforzarse por lograr que la relación sea lo mejor posible.
EL COMIENZO ES IMPORTANTE, PERO MÁS LO ES LA CONTINUIDAD Y LA DETERMINACIÓN.
La vida de casados es un maratón.  No basta con un gran comienzo para un matrimonio duradero.  Se necesita determinación.
ES TIEMPO DE RECLAMAR LAS PROMESAS DE DIOS.
Hebreos 10:36
Es necesario que con paciencia cumplan la voluntad de Dios, si es que desean que Él les dé lo que les tiene prometido.




EL ALCOHOL ACABÓ CON LA ILUSIÓN DE LA PRIMERA CITA.

EL ALCOHOL ACABÓ CON LA ILUSIÓN DE LA PRIMERA CITA.
LA PRIMERA Y ÚLTIMA CITA.
Por el Hermano Pablo.
Cumplía dieciséis años. La edad florida. La edad de vestirse de largo y usar tacones altos. La edad de la primera cita y del primer baile sin la vigilancia de la mamá. La edad de salir a divertirse con el primer novio. ¡Con razón Lilia Barajas, de Caracas, Venezuela, comenzó feliz la noche! Era la noche de los dieciséis años recién cumplidos.
—Tengo una cita con la felicidad —le dijo a su madre, Lupe Barajas.
Y la madre respondió: —Ten cuidado.
A sólo dos cuadras de su casa, al cruzar una esquina con su amigo, la atropelló un auto manejado por un borracho. Esa misma noche Lilia murió en el hospital a causa de heridas masivas en el cráneo. Durante su cita con la felicidad se interpuso una cita con un conductor intoxicado.
La crónica policial de los diarios nos trae la misma información de continuo: un conductor borracho atropella a un transeúnte, a quien mata o hiere de gravedad. ¿Y qué del conductor? Casi siempre huye. Escapa a toda carrera por donde puede. Y siempre deja desamparada a la víctima de su vicio. El tal macho bebe hasta embriagarse, pero no es lo bastante hombre como para encarar las consecuencias de sus acciones.
Por eso lo hemos dicho mil veces y lo seguiremos repitiendo: el alcohol es el enemigo del hombre. El alcohol es bueno cuando se aplica externamente —por ejemplo, para desinfectar heridas y masajear músculos doloridos—, pero es muy dañino cuando se aplica internamente, bebiéndolo a destajo.
Ya lo advierte la Biblia: «No te fijes en lo rojo que es el vino, ni en cómo brilla en la copa, ni en la suavidad con que se desliza; porque acaba mordiendo como serpiente y envenenando como víbora. Tus ojos verán alucinaciones, y tu mente imaginará estupideces» (Proverbios 23:31‑33).
El alcohol, la droga y el juego son vicios que dominan a su víctima. Anulan la libertad, nublan la conciencia, entorpecen la inteligencia y rebajan el discernimiento moral. El alcohólico, el drogadicto y el jugador pueden llegar al extremo de matar a sus propios hijos cuando es amenazado el imperio de su vicio.
Por su propio bien y el de todos los suyos, el esclavo del vicio necesita acudir a Jesucristo. Sólo Cristo puede librarlo de esos destructivos dueños del alma. Sólo Cristo da el poder para vencer cualquier vicio. Sólo Cristo da la fuerza para llevar una vida libre. Sólo Cristo da vida nueva. Lo único que el alcohólico y el adicto tienen que hacer es rendirle su corazón y su voluntad a Cristo. Basta con que le digan, en un acto de entrega total: «Señor, soy tuyo. Recíbeme hoy.»
LO QUE EMPIEZA MAL, TERMINA MAL.
EN UNA FIESTA DE BODAS.
Por el Hermano Pablo.
Era fiesta de bodas. ¿Se podrá pedir algo más feliz? Fiesta de bodas en Valencia, España. Fiesta de bodas de Justino, un africano de Angola, y Marisabel, una bella valenciana. La novia vestía de blanco, el novio de negro, y veinte invitados especiales, de chaqué. Había, además, otros cincuenta convidados.
No bien entraron los flamantes esposos al restaurante de la fiesta, hizo su entrada la policía. Justino estaba acusado de vender drogas y de estafar a los clientes vendiéndoles heroína mezclada con arena.
Allí mismo, en medio de la fiesta nupcial, se armó tremenda batahola. Hubo golpes, bastonadas y puntapiés, y todos terminaron en la comisaría. De asistentes a una fiesta de bodas pasaron a reos de cárcel.
Lamentablemente no hay felicidad duradera en este mundo. Del momento más feliz es posible caer en la desgracia más violenta, y todo eso en un instante. Es cierto que muchas veces las desventuras se producen por accidente, algo imprevisto, pero en la mayoría de los casos la desgracia es el producto de causa y efecto. Así fue en esta boda.
Justino era un narcotraficante que sumaba al narcotráfico la estafa. Sabía lo que era dar gato por liebre. Daba arena finamente molida en lugar de heroína. De ahí la denuncia a la policía, y de ahí también la intervención policial.
Impera en el mundo, en toda la humanidad, una ley inmutable. Se llama la ley de la cosecha: «Cada uno cosecha lo que siembra» (Gálatas 6:7).
Casi nada de lo que nos ocurre es castigo de Dios, o ataque del diablo, u obra del destino o acción de demonios. Más bien, casi todas las desgracias que sufrimos son consecuencias de nuestras propias malas acciones. Podemos escoger nuestros hechos, pero no podemos escoger sus consecuencias.
El primer paso hacia una vida de paz y tranquilidad es nunca hacer algo que traiga consecuencias dañinas. Pensemos bien todo lo que hacemos, y midamos bien sus consecuencias. Una vez que la semilla se siembra, nadie puede alterar su fruto. Una vez hecho el mal, nadie puede evitar sus consecuencias.
Hagámonos amigos de Cristo. Él puede y quiere salvarnos. Lo hace dándonos la fuerza para llevar una vida limpia, recta y pura: una vida que sólo cosechará fruto bueno y agradable. Cristo regenera, purifica, salva y da nueva vida.


NO ESTAMOS CON UNA PERSONA POR OBLIGACIÓN, POR PESAR, POR DEBER O POR CULPABILIDAD.

NO ESTAMOS CON UNA PERSONA POR OBLIGACIÓN, POR PESAR, POR DEBER O POR CULPABILIDAD.
TODA RELACIÓN DEBE ESTAR BASADA EN EL AMOR.
LA RELACIÓN DEL NOVIAZGO ES SOLO POR AMOR.
«NO SÉ... SI SEGUIR CON ELLA PARA QUE NO SUFRA»
Por Carlos Rey.
«Quiero terminar con mi novia. Ya lo he intentado en tres ocasiones, y en las tres ocasiones ella ha sufrido muchísimo. Estoy confundido porque no sé qué hacer: si seguir con ella para que no sufra, o terminar con ella porque mi corazón ya no siente el mismo amor que sentía hacia ella.... ¿Qué es lo más correcto que debo hacer?»
Este es el consejo que le dio mi esposa:
»... Las relaciones románticas obligadas o forzadas no tienen como fundamento el amor. Se basan más bien en la obligación, la culpabilidad o el deber, los cuales establecen un fundamento muy inestable para el futuro de la relación. Seguir adelante con tal fundamento equivale a optar por una senda muy difícil, colmada de infelicidad e insatisfacción.
»Si usted ya estuviera casado con esa joven, lo más correcto sería permanecer con ella y aprender a amarla tanto como le fuera posible. Pero no está casado; así que ¡déjela cuanto antes!
»Ella lo está manipulando para que no la deje porque cree que puede lograr que usted la ame. Como usted no la ama, sólo está prolongando el dolor que ella siente al estar dispuesto a seguir con ella. Déjela, y no regrese. No conteste sus llamadas ni sus mensajes de texto o electrónicos. No pierda tiempo explicándole el porqué de su decisión. Trátela con ternura y con bondad, pero con firmeza.
»El dolor que ella siente se tornará en enojo, y arremeterá contra usted, tratando de herirlo tal como usted la ha herido. O tal vez amenace con suicidarse. Ella hará todo eso a fin de seguir manipulándolo, pero no se deje convencer. Sea lo bastante fuerte como para resistir esas tácticas, sabiendo que a la larga será lo mejor para ella.
»Su novia se merece un hombre que la valore como un tesoro. Con un compañero que esté con ella por amor y no por obligación, es mucho más probable que ella sea verdaderamente feliz. En cambio, con usted ella terminaría siendo muy infeliz, ya que no la ama ni la valora.
AMAR A DIOS PORQUE ÉL NOS AMÓ PRIMERO.
» ¿Sabía usted que Dios nos ama mucho y que nunca nos obliga a que le correspondamos ese amor? Él nos deja escoger por nuestra cuenta si vamos a amarlo y a servirle, o a rechazarlo. No quiere una relación con nosotros basada en la obligación, o el deber o incluso la culpabilidad. Quiere que lo amemos por lo que Él es y por todo lo que ha hecho por nosotros.
»Cuando Jesucristo murió en la cruz para que nuestros pecados fueran perdonados, lo hizo por amor a nosotros. Pero si decidimos no aceptar su perdón y cultivar una estrecha relación con Él, entonces respetará nuestra decisión. ¿Qué decide usted? Le recomiendo que le pida a Dios que entre en su corazón hoy mismo y lo ayude en todas las decisiones difíciles que tiene por delante.» Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.

1 Juan 4:11 Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros.

HOMBRES ABUSADORES QUE MALTRATAN A SUS ESPOSAS E HIJOS.

HOMBRES ABUSADORES QUE MALTRATAN A SUS ESPOSAS E HIJOS.
« ¿DEBO SOMETERME A SU CONTINUO ABUSO?»
Por Carlos Rey.
« ¡Necesito ayuda urgente! Entablé una demanda de divorcio contra mi esposo... por abuso sexual, infidelidad, vulneración de dignidad, maltrato, trato cruel, mentiras, abandono y otras [causas] más. Vivo con mis tres hijos de quince, diecisiete y diecinueve años en casa de mis padres desde hace un año y medio a causa de los continuos maltratos a los que nos veíamos sometidos, y la verdad es que me siento más tranquila sin él, aunque [cuando] salgo [de la casa, lo hago] con grandes temores.
»Está a punto de resolverse mi proceso de divorcio, y mi hijo menor se ha puesto en contra mía, además de desobediente y rebelde. Su papá... les ha hablado de los principios bíblicos en cuanto al matrimonio y de que yo estoy muy mal espiritualmente.... ¿Qué hago? Amo a mis hijos y no deseo herirlos.... ¿Debo someterme a su continuo abuso y maltrato hasta que cause una tragedia? ¿Esto me impedirá ir al cielo?»
Este es el consejo que le dio mi esposa:
«Estimada amiga:
»Todo hijo sufre cuando sus padres no se llevan bien. Sufre emocionalmente cuando los padres discuten y pelean de continuo, y sufre si los padres se separan....
»A un muchacho de quince años le hace falta que su padre sea un héroe. Si su padre no desempeña ese papel, entonces tal vez el muchacho, en el subconsciente, niegue la realidad y se aferre a la fantasía. No es de extrañarse que sea desobediente y rebelde, ya que aún los muchachos que viven en hogares intactos y estables pueden ser desobedientes y rebeldes a esa edad. Pero el hijo suyo se siente atraído por dos polos opuestos y está reaccionando con frustración y enojo.
»Aunque Dios aborrece el divorcio,1 su Hijo Jesucristo dijo que la infidelidad es una excepción.2 Entre otras cosas, el cónyuge infiel bien pudiera introducir graves enfermedades en el hogar. Y el cónyuge violento no hace más que empeorar las cosas al acarrear el peligro de daño físico e incluso de muerte. Nadie debe permanecer en un ambiente peligroso.
»Está bien que usted quiera evitar hacer algo que le impida ir al cielo. Sin embargo, el apóstol Pablo enseñó que todos hemos pecado y que todo pecado impide que vayamos al cielo.3 Por eso Cristo tuvo que morir en la cruz a fin de pagar por todo nuestro pecado. Debido a lo que hizo por nosotros, podemos pedirle que perdone nuestros pecados y que sea el Señor de nuestra vida. Él está dispuesto a perdonarnos, sea cual sea el pecado que hayamos cometido.4.
»Pídale a Dios que le ayude a hacer lo debido sin que importe lo que piense su hijo. No hable mal de su esposo, ya que eso hará que su hijo lo defienda aún más. Sea firme y consecuente en su disciplina, y no permita jamás que su hijo haga que se dé por vencida. Y mantenga la calma, sin que la impulse el enojo. Algún día el muchacho será todo un hombre y comprenderá.»
1.        Mal 2:16. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales.
2.        Mt 19:8-9. Él les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; más al principio no fue así.
19:9 Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.
3.        Ro 3:23. Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
Ro 6:23. Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
4.        1Jn 1:9. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.


LO QUE SIGNIFICAN LAS EMOCIONES EN EL MATRIMONIO.

LO QUE SIGNIFICAN LAS EMOCIONES EN EL MATRIMONIO.
Las emociones controlan el comportamiento de la mayoría de las personas!

Una emoción es una alteración del ánimo que puede ser agradable o penosa y que produce cierta conmoción somática. También es un interés expectante en algo que está ocurriendo. Las emociones pueden ser positivas o negativas.

Pueden ser estimuladas por un evento, una palabra, una circunstancia, etc.
Las emociones no son solamente románticas. También vivimos emociones por recuerdos dolorosos, por situaciones financieras, por asuntos familiares, por éxitos o fracasos intelectuales, por causa de enfermedades físicas, y diferentes circunstancias de la vida.

Las personas que son guiadas solamente por emociones en la vida, tienen una vida muy inestable, debido a que las emociones no son controlables.

La mayoría de los seres humanos respondemos a los estímulos emocionales y generalmente definen nuestro comportamiento. Las emociones generan pensamientos y diálogos internos que posteriormente nos conducen a tomar decisiones.

Por ejemplo, una pareja se conoce y de inmediato se produce una emoción de atracción entre ambos. Esa emoción genera pensamientos y diálogos internos de gozo. Si continúan relacionándose, las emociones y los pensamientos se repiten y van generando un sentimiento que con el tiempo se va a convertir en la decisión de querer  vivir juntos. O puede darse el caso de una persona tiene una mala experiencia romántica que es una emoción negativa. Esa emoción genera pensamientos que pueden concluir en una decisión como: no me volveré a enamorar nunca!

Las emociones de la vida generalmente nos conducen a alimentar las obras de la carne en nosotros, pero nuestro Padre celestial nos enseña que debemos vivir más bien por convicciones creadas por su palabra en nosotros que alimentan nuestro espíritu para que tengamos una vida más estable y bendecida.

Gal. 5:16: Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. 19: Manifiestas son las obras de la carne que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lujuria, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, divisiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas. En cuanto a esto, os advierto, como ya os he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.

Si tu vida está siendo gobernada por emociones que van en contra de la voluntad de Dios para nuestras vidas, las consecuencias van a ser catastróficas. Toda decisión que se tome en la vida que no esté en armonía con los mandamientos de Dios nos va a traer graves problemas.

No podemos evitar vivir emociones, pero si podemos decidir qué vamos a hacer con esas emociones. Si son emociones que nos van a inducir a salirnos de la obediencia al Señor, entonces debemos ejercer nuestro libre albedrío para rechazar las tentaciones y decidir obedecer al Señor y mantenernos en el camino correcto.

Esto no es fácil, pero es la mejor decisión que podemos tomar. Por esa razón necesitamos mantenernos en constante crecimiento espiritual que nos da la fuerza para no dejarnos llevar por las obras de la carne, sino por las instrucciones del Señor a nuestra vida.

Habla hoy mismo con tu cónyuge acerca de este tema. Identifiquen emociones negativas en sus vidas y tomen la decisión de controlar esas emociones y fortalecer su vida espiritual para no dejarse llevar por las obras de la carne, sino más bien por convicciones espirituales en función a la palabra de Dios.

Tú matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado. CUÍDALO!
Luis Y Hannia Fernández.
matrimonios@happy4ever.org

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