jueves, 31 de diciembre de 2009

"Sin Nada que Temer".en el año 2010

No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. —Isaías 43:1
Horas antes de la llegada del nuevo año, algunos amigos nuestros en otro país estaban a bordo de una embarcación, esperando la llegada del año nuevo, cuando se desató una violenta tormenta. Ellos pudieron enviarnos un mensaje de texto con una nota tranquilizadora que decía: «Nosotros estamos sentados a bordo de este enorme barco y felices de decir que nos encontramos a salvo . . . El viento tiene mucha fuerza y tendremos tormenta. Esperamos que todos ustedes tengan un Feliz y Próspero Año Nuevo».
Este suceso de mis amigos me hace recordar a los discípulos de Jesús, ellos también se enfrentaron a una experiencia tormentosa. Estaban en el Mar de Galilea cuando vivieron esto lo relata Marcos 6:48. La tormenta era tan violenta que, a pesar de ser pescadores experimentados que conocían bien el lago, temieron por sus vidas. Pero Jesús fue caminando hacia ellos y les salvó.
Esto me hace pensar y decirte que nadie puede predecir con certeza cuán tormentoso será el año nuevo. Sabemos, sin embargo, que todos enfrentaremos tormentas. Pero quienes somos de Jesús tenemos nuestro futuro fuertemente amarrado a Él. Jesús, quien no nos falló en el pasado, no nos fallará en el futuro.
Lewis Edgar Jones describió acertadamente nuestra situación en su antiguo himno:


Anclado estoy en Jesús, en las tormentas de la vida valiente seré;
Anclado estoy en Jesús, ni viento ni ola temeré.
Anclado estoy en Jesús, pues Él tiene poder para salvar;
¡Anclado estoy a la Roca de los Siglos!


¿Cómo enfrentar las tormentas del Año Nuevo? Si estás anclado en Jesús, nada tienes que temer. —CPH
Con el Señor Jesús en el timón de nuestras vidas, no tenemos nada que temer.


Dios te bendiga ricamente.


Feliz Año Nuevo.

sábado, 5 de diciembre de 2009

«LA VIDA NO TIENE SENTIDO SIN TI»

«Quiero un pasaje de ida solamente, para Londres.» Así dijo en la agencia de viajes de Melbourne, Australia, Neil Browne, hombre de treinta años de edad.
Cuando tomó el avión y comenzó el vuelo, Neil se mostró sereno. Su rostro no reflejaba ni pena ni alegría, ni angustia ni temor, sino sólo la expresión del que ha tomado una decisión definitiva, la de poner fin a sus días.
Cuando llegó a Gales, punto final de su viaje, Neil cerró herméticamente las puertas de su auto, dejó el motor en marcha y se dejó morir asfixiado por el monóxido de carbono. En las manos tenía las fotografías de él y de su novia, y un mechón de los cabellos de ella. Tres días antes, su novia también se había suicidado, por ser imposible el casamiento de los dos.
He aquí otro caso de «pacto suicida», común entre muchos enamorados desde los tiempos de Romeo y Julieta, y otro doble suicidio de jóvenes que se suma a los miles que se producen semanalmente.
Neil Browne y Susan Pritchard se habían conocido en 1980 en Gales, Inglaterra. Se enamoraron y se juraron amor, eterno. La boda iba a realizarse en 1984, pero por desavenencias familiares, la joven no podía viajar a Australia. Por eso se suicidó arrojándose a las aguas de un río. Neil la siguió en el pacto suicida poco después.
«La vida no tiene sentido sin ti», escribieron los dos enamorados. Para ellos la vida consistía en estar unidos; en vivir siempre juntos, ya fuera como pobres o ricos; en mirarse y escucharse cada día; y en compartir todas las cosas, todos los momentos, todos los sentimientos, todas las ilusiones y todos los pensamientos.
Si eso no se podía realizar, era mejor morir, porque sin eso la vida carecería de importancia, de sentido y de estímulo.
Es precisamente esto último que Cristo demanda de aquellos que desean hacerse sus discípulos: un amor eterno, que no se satisface con nada de este mundo sino con la presencia permanente y la comunión con el Ser amado. Cristo recompensa ese amor, esa devoción y consagración a Él, con la más grande de las bendiciones para las cuales fue creado el hombre: conocerlo, amarlo y servirle como su Señor y Salvador.

FUEGO CONTRA FUEGO

La joven, de veintitrés años de edad, se paró frente a una librería de Minneapolis, Minnesota. Largo rato estuvo contemplando los libros y revistas exhibidos en las vidrieras. Luego, con gesto de sufrida y callada resignación, hizo algo insólito.
Se roció la cabeza y el cuerpo con gasolina y se prendió fuego. Eran las siete de la noche del 10 de julio de 1984. La joven se llamaba Ruth Christenson, y así como la Ruth de la Biblia, tenía firmes convicciones morales. De ese modo protestaba contra la literatura pornográfica que vendía la librería.
He aquí un acto de legítima protesta, que aunque es discutible en su forma, no lo es en manera alguna en su fondo. Ruth Christenson, una joven cristiana, estaba indignada por el auge mundial de la literatura pornográfica, así que quiso hacer algo para detener ese comercio inicuo. Y no encontró mejor forma que prenderse fuego a sí misma.
La pornografía, que es un negocio mundial que obedece a oscuros y siniestros intereses, está pervirtiendo a la juventud y amenazando los hogares. Con el pretexto de que hay libertad de prensa, que todas las ideas son libres, y que un desnudo femenino es arte y no algo obsceno, se produce por millares de toneladas una enorme masa de material indecente.
Son mentes juveniles las que absorben toda esa enorme masa. La compran libremente en kioskos y librerías, y la absorben impensadamente, por ese interés morboso que tiene la indecencia.
Estudiosos serios de varios países —psicólogos, educadores, sociólogos y religiosos— nos dicen continuamente que hay una relación bastante estrecha entre la literatura y el cine pornográficos y la delincuencia juvenil, los asaltos a mujeres, las violaciones y los ultrajes. La pornografía es el disparador que acciona la bomba de las pasiones latentes.
«Con fuego de gasolina puedo contrarrestar simbólicamente ese fuego de la pornografía que abrasa la mente, la moral y los sentimientos de la juventud», pensó la joven Ruth.
Hay algo que nosotros, los padres y las madres conscientes de este vicio, podemos hacer al respecto: podemos examinar detenidamente todo material de lectura de nuestros hijos. Y podemos permitir que Cristo sea el Señor y Maestro de nuestra familia y de nuestro hogar.

lunes, 23 de noviembre de 2009

LAS ESCRITURAS

“Escritura”, como se emplea en 2Timoteo 3:16, se refiere principalmente a los escritos del Antiguo Testamento (3:15). Sin embargo, hay indicios de que cuando Pablo escribió 2 Timoteo ya algunos de los escritos del Nuevo Testamento se consideraban como Escrituras inspiradas y autorizadas.



En la actualidad, la Escritura se refiere a los escritos autorizados del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento, es decir, “La Biblia”. Son el mensaje original de Dios para la humanidad y el único testimonio infalible de la actividad salvadora de Dios para las personas.



Pablo afirma que toda la Escritura es “inspirada por Dios” (del griego teopneustos, de dos vocablos griegos: teos, que significa Dios y pneo, que siginifica respirar). La Escritura es la propia vida y Palabra de Dios. Desde las palabras mismas de los manuscritos originales, la Biblia es absolutamente veraz, digna de confianza e infalible. Eso es cierto no sólo cuando trata de la salvación, los valores éticos y la moralidad, sino también en todos los temas que trata, incluso la historia y el cosmos.



Los escritores del Antiguo Testamento estaban conscientes de que lo que le decían al pueblo y lo que escribían era la Palabra de Dios para ellos (Deuteronomio 18:18; 2Samuel 23:2). Vez tras vez, los profetas iniciaban sus advertencias indicando que eran “palabra de Jehová”.



Jesucristo también enseñó que la Escritura es la Palabra inspirada de Dios incluso en los detalles más insignificantes (Mateo 5:18). Afirmó que todo lo que dijo lo recibió del Padre y es verdadero (Juan 5:18, 30-31; 7:16; 8:26). Además de eso se refirió a la revelación que vendría de parte del Espíritu Santo por medio de los apóstoles (Juan 16:13).



Por lo tanto, negar la total inspiración de las Sagradas Escrituras es poner a un lado el testimonio fundamental de Jesucristo (Mateo 5:18; 15:3-6; Lucas 16:7; 25:25-27), al Espíritu Santo (Juan 15:26; 16:13; 1Corintios 2:12-13; 1Timoteo.1) y a los apóstoles (2Timoteo 3:16; 2Pedro 1:20-21). Además, limitar o descartar su infalibilidad es menoscabar su autoridad divina.



En su obra de inspiración por su Espíritu, Dios, sin cambiar la personalidad de los escritores, los dirigió de manera que escribieran sin error (2Timoteo 3:16; 2Pedro 1:20-21).



La Palabra inspirada de Dios es la expresión de la sabiduría y el carácter de Dios, y por eso puede dar sabiduría y vida espiritual mediante la fe en Cristo (Mateo 4:4; Juan 6:63; 2Timoteo 3:15; 1Pedro 2:2).



La Biblia es el testimonio verídico e infalible de Dios de su actividad salvadora por la humanidad en Jesucristo. Por eso la Escritura es incomparable, concluida para siempre y de especial obligatoriedad. No hay palabras humanas ni declaraciones de instituciones religiosas que igualen su autoridad.



Todos los comentarios, las doctrinas, las interpretaciones, las explicaciones y las tradiciones deben juzgarse y legitimarse mediante las palabras y el mensaje de las Escrituras (Deuteronomio 13:3).



La Palabra de Dios se debe recibir, creer y obedecer como la autoridad última de todas las cosas relacionadas con la vida y la piedad (Mateo 5:17-19; Juan 14:21; 15:10). Debe usarse en la iglesia como la autoridad definitiva en todos los asuntos para enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia (2Timoteo 3:16-17). Nadie puede someterse al señorío de Cristo sin someterse a Dios y a su Palabra como la máxima autoridad (Juan 8:31-32, 37).



Se puede entender la Biblia sólo cuando se está en buena relación con el Espíritu Santo, Él es quien abre el entendimiento para comprender su significado y da el testimonio interior de su autoridad.



Se debe usar la Palabra inspirada de Dios para vencer el poder del pecado, a Satanás y al mundo en la vida (Mateo 4:4; Efesios 6:12, 17; Santiago 1:21).



Todos los miembros de la iglesia consideran las Escrituras como la única verdad de Dios para un mundo perdido y agonizante, deben amarlas, atesorarlas y protegerlas. Hay que proteger sus doctrinas manteniéndose fiel a sus enseñanzas, proclamando su Mensaje salvador, confiándola a personas dignas de confianza y defendiéndola de todos los que desfiguran o tratan de destruir sus verdades eternas (Filipenses 1:16; 2Timoteo 1:13-14). Nadie tiene la autoridad de agregar algo a las Escrituras ni tampoco de quitar algo (Apocalipsis 22:19).



Por último, se debe observar que la inspiración infalible se aplica sólo a la escritura original de los libros bíblicos. Por eso, cuando se encuentre en las Escrituras algo que parezca erróneo, en vez de suponer que el escritor cometió un error, vale recordar que hay tres posibilidades al respecto: a) las copias que existen del manuscrito original tal vez no sean del todo precisas; b) la traducción actual de los textos bíblicos hebreos o griegos pudiera ser defectuosa; o c) La comprensión o interpretación del texto bíblico pudiera ser deficiente o incorrecta.

LO QUE TODO CABALLERO DEBE TENER

Todos los miembros de la iglesia consideran las Escrituras como la única verdad de Dios para un mundo perdido y agonizante, deben amarlas, atesorarlas y protegerlas...

EL AMOR

Entre todas las cosas que se han escrito sobre el tema, encontramos la mas excelente y sublime definición que jamás podrá ser igualada, simplemente porque fue inspirada por Dios mismo...
LA PREEMINENCIA DEL AMOR


Mucho se ha escrito y hablado sobre el amor; los mas inspirados profetas lo han tomado como base para desarrollar sus versos.


El enamorado habla de el como si fuera algo sublime y que nunca pasará; el amor en este tiempo pareciera ser una cosa cotidiana y que cobra mas y mas fuerza, o por lo menos así lo quieren hacer ver algunos.

Pero la realidad es que el amor que predica el hombre, es un amor vano, ilusorio, poco prometedor; se trata de un amor que no satisface las verdaderas necesidades humanas.

Entre todas las cosas que se han escrito sobre el tema, encontramos la mas excelente y sublime definición que jamás podrá ser igualada, simplemente porque fue inspirada por Dios mismo; si, se encuentra en la Biblia, Dios, siendo amor, dejó para el hombre el dato mas preciso de lo que significa el amor, y lo encontramos allí en 1 Corintios 13:1-7 que dice: “Si yo hablase en lenguas humanas y angélica, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer….”

Vemos en la Biblia que el amor es mas profundo de lo que simplemente un enamorado en medio de su emoción dice a su pareja, el amor trasciende todos los prejuicios, los beneficios propios; es mayor que cualquier otra cosa que el hombre desee tener.

Una de las grandes causas de la condición actual del hombre es que no se cuente con ese verdadero amor, el que Dios da. Aunque se habla mucho de amor, cada vez encontramos un mundo más y más egoísta, ensimismado, celoso solo de lo suyo propio; cada vez importa menos lo de los demás.

Pero Dios nos ha mostrado la mas sublime enseñanza de qué y cómo debe ser el amor, y está en este pasaje que hemos leído, pero no solo se quedó ahí, ya lo había demostrado al enviar a su Hijo a morir en Calvario, lo relata San Juan 3:16, un texto quizá conocido por muchos, dice “Porque de tal manera AMO Dios al mundo que…”

Él entrego lo que mas amaba por usted y por mí, esa fue la más perfecta demostración de lo que es el amor y de cómo debe manifestarse, y no quiero decir que debe usted enviar a la muerte sus hijos ni nada por el estilo, me refiero a que el amor muchas veces implica en desprendernos de lo que mas queremos o nos gusta, implica que en ocasiones debemos dejar de ser el centro de nuestro mundo y darle paso a los otros en nuestra vida y abrirnos paso en la suya; esto solo se consigue con amor.

Dios, después de haber hecho su sublime demostración, ahora solo demanda del hombre que entienda que un amor mayor no podrá encontrar, y que sólo hay una forma en la cual el hombre puede retribuir, si cabe la expresión, ese amor al Señor: Entregándole su corazón.

Permita hoy que Dios entre en su corazón y le haga sentir lo mas maravilloso de la vida, EL AMOR; no piense en religiones, ni en sectas, ni en doctrinas de hombres, piense en su necesidad, en lo que ha estado buscando hace ya tanto tiempo y no ha podido encontrar, piense en que Dios es la perfecta respuesta y solución a sus problemas, esos que nadie conoce pero que cada día son su perturbación; Dios los conoce y quiere darle descanso.

Isaías 26:3 dice: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”.

Aplicación

La mayoría de los alumnos en la clase de adultos tienen un papel qué desempeñar en el hogar. Puede ser un hijo que cuida de un padre anciano; puede ser un padre y una madre que están criando a sus hijos en el temor Dios; puede ser un padre o una madre que vive solo criando a sus hijos para que sirvan al Señor; puede ser una pareja anciana que tienen hijos que tienen sus propias familias. En cada caso, Cristo desea que exista armonía entre sus miembros. Las tensiones en una relación -entre padre e hijo, entre cónyuges, entre hermanos- pueden causar que otras amistades y relaciones se desintegren.

Tener paz con Dios es el primer requisito para cada individuo en el hogar. Cuando la dedicación espiritual de un miembro empieza a menguar, pronto habrá conflictos. Cada miembro debe guardar su relación personal con Cristo y a la vez permitir que el Espíritu Santo cultive en él el fruto del Espíritu. El amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza... todo este fruto es esencial para que uno se lleve bien con los demás.

Sin excepción, no existe un hogar donde no haya conflictos y tensiones. Aún somos humanos y sujetos a los fracasos. Pero el Espíritu está presente para ayudar a los miembros del hogar que desean tener esa armonía sobrenatural.

¿Es correcto usar este pasaje de esta manera?: ¿Existen circunstancias en que Dios se complace del divorcio? ¿Qué puede hacer la Iglesia para combatir la actitud irresponsable que el mundo tiene hacia el matrimonio? ¿Qué papel desempeña el marido en un matrimonio cristiano?: ¿Cuáles son los principios fundamentales de las relaciones entre cristianos?.