lunes, 23 de noviembre de 2009

II. La santidad del matrimonio 1 Corintios 7:10-16

A. Una institución santa y de por vida

El matrimonio no es sólo para tener compañerismo, para disfrutar del placer físico, o para la procreación de los hijos. El matrimonio es una institución divinamente ordenada en que "dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne" (Génesis 2:24). "Una sola carne" implica una relación o comunión en que el cuerpo sirve como vínculo físico en la unión total.

El matrimonio es una relación exclusiva entre el hombre y la mujer: física, emocional, intelectual y espiritual. Tal relación no es posible con más de una persona a la vez. El matrimonio tiene la finalidad de durar mientras ambos cónyuges vivan.

La promiscuidad no refleja la dedicación total de un matrimonio, y por lo tanto, se denuncia como pecado, ya sea el pecado de fornicación o adulterio. La unión conyugal simboliza la unión de Cristo a la Iglesia, así como la relación entre Cristo y la Iglesia es el ejemplo para un matrimonio ideal.

Pregunta:

Un matrimonio cristiano requiere una dedicación total. Los votos tomados en una ceremonia matrimonial cristiana, "hasta que la muerte nos separe", tienen un sentido de permanencia. Las Escrituras, en las palabras de Jesús, están de acuerdo: "Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre" (Marcos 10:9).

El mundo ha adoptado normas diferentes para el matrimonio. El mundo dice: "La dedicación total del uno hacia el otro está bien, pero no es necesaria. Si uno desea vivir con un cónyuge por toda su vida, está bien; pero ¿qué hay de malo en divorciarse y casarse con otro u otra si es lo que quiere?" Lamentablemente, muy a menudo las normas del mundo llegan a ser las normas adoptadas por la iglesia.

Pregunta

Podemos discutir mucho de si las Escrituras le permiten al cristiano divorciarse. Pero uno siempre debe recordar que el divorcio en sí nunca ha agradado a Dios. Pueden existir situaciones (tales como las que Cristo menciona) en que un creyente resulte víctima del pecado de su cónyuge, que luego terminan en divorcio. Pero la Biblia siempre .ve esto como una tragedia. Lo cierto es que Dios estableció el matrimonio para ser una unión permanente. Pablo nunca vacila en su presentación del matrimonio cuando se trata de la importancia de preservar esa unión.

B. Aun con -un cónyuge incrédulo

La mente humana puede buscar toda forma de justificación para el divorcio. Podría parecer que una de las mejores justificaciones desde un punto de vista bíblico podría ser: "No es un cónyuge cristiano." Después de todo, la Palabra de Dios dice: "No os unáis en yugo desigual con los incrédulos" (2 Corintios 6:14).

Pregunta:

La verdad que se presenta aquí se relaciona con la decisión de casarse o no con una persona inconversa. En 1 Corintios 7:10-16 vemos que una vez que se establece el matrimonio, no se encuentra nada en la Biblia para apoyar la decisión de terminar con ese matrimonio.

El matrimonio es tan sagrado ante los ojos de Dios, y las consecuencias sociales del divorcio tan devastadoras, que Pablo, bajo la inspiración del Espíritu Santo, exhortó a los creyentes a esforzarse para mantener el matrimonio intacto. La esposa o el marido de un cónyuge inconverso debe vivir en completa armonía con ese cónyuge. Como se expresa en el versículo 16, seguir en unión con esa persona puede resultar en la salvación de la misma.

Si la Biblia muestra tanto interés en que permanezca esa relación con un cónyuge inconverso, es obvio que el mensaje será aun más fuerte para una pareja en que los dos son cristianos. Deben trabajar con la misma diligencia en cuanto al entendimiento y la reconciliación. Además, en un matrimonio cristiano, ambos cónyuges pueden acudir al Señor y recibir su ayuda.

Lo que dice Pablo de permanecer con un cónyuge inconverso también se aplica a los cónyuges cristianos que observan entre sí actitudes o acciones que no son cristianas. El esposo no siempre es tan cariñoso y la esposa no siempre tan sumisa como las Escrituras instruyen. Y por supuesto, cada cónyuge puede tener actitudes no cristianas en muchas otras áreas. Dios espera que las parejas sigan procurando la armonía en el matrimonio. A medida que los esposos y las esposas sometan sus vidas y matrimonios a Dios, se puede restaurar esa armonía.

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