jueves, 8 de octubre de 2009

«NO HE PODIDO CONTROLAR [LA] POSESIÓN DE DINERO»

En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:

«Desde hace cuatro años, comencé a trabajar ya recién salido del colegio.... Desde ahí, no he podido controlar el asunto de posesión de dinero... por querer tener desde ya lo que con paciencia pude haber obtenido (hoy ya lo reconozco cuando es tarde). Decidí empezar a sacar préstamos, tarjetas de crédito.... Comencé a comprarme cosas que siempre quise tener por estos medios....

»Hoy en día... estoy endeudado de tal manera que no sé cómo salir de esto... Quisiera que compartan esto con las personas que nunca lo han hecho [para que] tengan cuidado con el asunto del endeudamiento porque, créanme, esto hoy en día me ha robado la paz....»

Este es el consejo que le dimos:

«Estimado amigo:

»Si bien lamentamos mucho que las deudas le hayan robado la paz, nos alegramos de que haya optado por contarnos su caso en medio de su angustia a fin de advertirles a otros que a ellos les pudiera suceder lo mismo.

»Es interesante que no nos haya dicho siquiera lo que compró con el dinero. ¿Acaso compró ropa nueva o una computadora? ¿O tal vez un auto nuevo o hasta una casa? Las cosas que usted no pudo esperar para comprar ni siquiera las menciona ahora debido a las consecuencias que ha sufrido. El gozo que sintió al vestir la ropa nueva o al usar la computadora se ha esfumado, y en su lugar han quedado la desesperanza y la falta de paz. Usted sólo quisiera poder hacer retroceder el tiempo y volver a comenzar, sabiendo lo que sabe ahora: que las posesiones materiales no compensan la miseria que acarrean las deudas.

»Jesucristo contó la historia de un joven que no podía esperar para tener todo lo que quería.1 Convenció a su padre de que le diera su herencia antes de tiempo para poder disfrutar de ella inmediatamente. No quería esperar hasta que muriera su padre o hasta que él mismo tuviera más edad y más sabiduría. Estaba empecinado en lo que quería, ¡y lo quería todo de inmediato! Así que su padre le dio la herencia y, en poco tiempo, la había malgastado por completo. El joven después no tenía con qué comprar nada y tenía tanta hambre que llegó a codiciar hasta la comida que les daba a los cerdos que le tocó cuidar. Más que cualquier otra cosa, él quería poder volver a comenzar, así como quiere usted. Y al igual que usted, no fue sino hasta que ya era demasiado tarde que aprendió que no es prudente ser tan impaciente....

»Por ahora, deshágase de sus tarjetas de crédito y elimine sus cuentas de crédito. Determine que va a vivir gastando menos de lo que gana y a pagar sus deudas poco a poco, aunque le tome mucho tiempo hacerlo. El solo hecho de seguir ese proceso le enseñará a tener paciencia.

»En cuanto a la paz que busca, sólo hallará la verdadera paz cuando le entregue todo a Dios y le pida que dirija su vida. Él lo ayudará en la larga prueba que tiene por delante.

»Le deseamos la paz verdadera,

»Linda y Carlos Rey.»

El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar el enlace que dice: «Caso 48» dentro del enlace en www.conciencia.net que dice: «Caso de la semana».


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1 Lc 15:11-24

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